Por Daniel Mera
Publicado en Semana
Es probable que en la crisis del 1 al 7 de marzo de 2008 se haya decidido, en términos de "izquierda" y de "derecha", la elección presidencial de 2010, a favor de la "derecha", pero esa hipótesis es menos importante que esta pregunta: ¿cuándo tendremos la nueva izquierda colombiana?
Nueva en el sentido de adaptar el canon reformista liberal, rompiendo del todo con la matriz intelectual marxista. Parafraseando al argentino Enrico Udenio, al Polo le ha funcionado, parcialmente, "tener corazón revolucionario y discurso reformista".
El problema es que en los momentos clave el corazón habla en sus comunicados.
En medio de la crisis con Ecuador y Venezuela por el operativo contra Raúl Reyes, el Polo y el senador Gustavo Petro enviaron dos mensajes muy fuertes:
1. No somos solidarios con el Estado colombiano (comunicado de la Dirección Nacional del PDA, 2/marzo/08).
Textualmente: "La Política de ¨Seguridad Democrática¨ y la forma como el Estado ha enfrentado la lucha contra las diferentes expresiones de violencia es transgresora al derecho internacional público, humanitario y de los derechos humanos" .
Léase con atención: tenemos un Estado criminal, no con algunos criminales. En conjunto, el comunicado seguro fue leído con enorme satisfacción en Ecuador y Venezuela.
2. Hay que parar la guerra, justo cuando se está ganando (en El Tiempo, 01/marzo/08, Petro: "Hacia una Colombia sin guerra").
En lugar de proseguir los golpes contra el secretariado y toda la estructura de las Farc, lo que propone es un acuerdo "para realizar (...) las reformas imprescindibles o fundamentales (...) que conduzcan a quitarle oxígeno a la violencia".
La sensación de la sociedad ante estos dos mensajes es, inevitablemente: "¿qué están diciendo? entonces no son los líderes que necesitamos".
Un corazón reformista no establece ninguna relación entre violencia y cambio social. El corazón revolucionario sigue creyendo, así lo niegue de labios para afuera, que "la violencia es la partera de la historia".
El corazón revolucionario se niega a aceptar que la única "solución política del conflicto" deseable es acordar impunidad e inmunidad, básicamente:
i) penas mínimas de cárcel para los jefes y mandos medios guerrilleros,
ii) protección frente a la Corte Penal Internacional y a la extradición,
y iii) reintegración socio-económica de los guerrilleros rasos.
Para llegar a esa solución política se requiere la vía militar. Obligarlos a negociar su desmovilización.
Si el Polo quiere que nos sentemos a la mesa para discutir las reformas del país con las Farc, está legitimando su violencia.
Ahora, una vez aceptada la necesidad de vencer militarmente a las guerrillas (a menos que se entreguen arrepentidos), es posible ser de izquierda o de derecha, sin olvidar que en cada visión suele haber dos tendencias, sus propias "izquierda" y "derecha".
Así que tendremos la nueva izquierda colombiana tal vez en estos dos escenarios posibles:
i) si se divide el Polo en dos izquierdas, según el corazón de cada quien, o
ii) cuando no existan las guerrillas y, por ende, no haya tentación de coquetear con negociar reformas constitucionales y sociales valiéndose de la ayuda de la "partera" de antaño.
La discusión entre izquierda y derecha va a ser linda después de la guerra, si contamos con líderes hábiles con el matiz, porque la diferencia será de matices, ojalá sobre la base de un consenso.
De hecho, lo sería desde ya (interesante) si el punto fuera: ¿vamos a ganar la guerra para construir qué tipo de sociedad? Con los recursos y la energía que se liberarán, con la renovada confianza nacional que tendremos.
(Este punto lo asocio con Enrique Peñalosa, a quien seguro se lo oí o leí; recientemente, Alejandro Reyes escribió en el mismo sentido).
Pero, primero lo primero, del mejor modo. Lástima que la izquierda haya demostrado en la semana crítica que no está lista.
PUBLICADO 16/03/2008
domingo 30 de marzo de 2008
La izquierda y la guerra
El macartismo de izquierda
Publicado en Semana
Por Héctor Abad Faciolince
Fecha: 03/29/2008 -1352
No recuerdo quién dijo, durante la Segunda Guerra Mundial, que los germanófilos les aplicaban "a los actos de Inglaterra, el canon de Jesús, pero a los de Alemania, el de Zarathustra". Es decir, si Inglaterra se defendía con la fuerza y les propinaba golpes militares a los nazis, esto era repudiable pues no se estaba portando como una nación cristiana, pero si Alemania invadía Bélgica, esto se justificaba porque los superhombres germánicos estaban conquistando su propio espacio vital, aquel que se merecen las razas más fuertes.
Algo similar ocurre ahora con cierta izquierda latinoamericana: cuando juzgan a Venezuela, a Cuba o a Irán, se les aplica un rasero muy tolerante con los atentados a la libertad de prensa o de pensamiento que allí se cometen, o no se considera grave que estos países intervengan en otros apoyando grupos terroristas. Sus actos se justifican con un realismo político digno de Maquiavelo. En cambio, si juzgan a gobiernos que no son de su agrado, ahí sí, el juicio democrático y moral es el más riguroso que se pueda encontrar, y se les aplica el rasero de Rousseau o de Montesquieu.
En Colombia se ha vuelto ya una costumbre que tanto la extrema izquierda como la extrema derecha conviertan a sus contrincantes en delincuentes. Aquí el desacuerdo lo estamos convirtiendo en un delito y a quienes discrepan de nosotros los volvemos criminales. Así, algunos ideólogos del gobierno, acusan de "guerrillera" a la oposición democrática. Y una parte de la extrema izquierda ve "paramilitares" y "fascistas" hasta en la sopa. También ellos tienen una ética para juzgar a los propios (y si se propasan, esto se justifica por razones de Estado), y otra para juzgar a los demás, que si no actúan como la Madre Teresa, son de inmediato tildados de facinerosos.
La semana pasada circuló en Medellín una lista de supuestos ideólogos académicos de los paramilitares. En ella se los acusa de ser "anti Polo Democrático, anti izquierda, anti organización social, anti guerrilla y, en último término, anti revolución". La acusación es demencial pues ahora resulta que si uno está en contra de la revolución y no apoya a las Farc, entonces es paramilitar. O se convierte en lo mismo si no está de acuerdo con el Polo. El documento, hay que aclararlo, no es oficial de ese partido, pero empezó a circular entre sus partidarios. Y tiene un agravante y es que invita a la violencia pues dice que, como "las autoridades no hacen nada, le corresponde al Pueblo actuar". Se reemplaza el argumento por la intimidación.
Bien sea porque los he leído, o por trato directo y personal, conozco a varios de los académicos mencionados ahí. Uno es el decano de la Facultad de Humanidades de la Universidad Eafit, Jorge Giraldo, una persona que viene de la izquierda y del movimiento sindical, y que por esto mismo conoce bien y ha mostrado los sesgos antidemocráticos que también hay dentro de estos sectores. Es una persona de gran honestidad intelectual. Otros son destacados profesores de la Universidad de Antioquia o de la Nacional. Por el solo hecho de que en algunas de sus opiniones han respaldado al actual gobierno, estos anónimos cazadores de brujas, macartistas de izquierda, ahora acusan a estos profesores de ideólogos de los paramilitares. La acusación es infame y el mismo presidente del Polo ha tenido que salir a defender a algunos de ellos y en especial al constitucionalista Tulio Elí Chinchilla.
En el mismo panfleto se acusa a la alcaldía de Medellín, que ha tenido una política abierta, no escondida, de acogida a los reinsertados de los paramilitares (que en su mayoría, gracias a estos programas, no han vuelto a delinquir), de ser patrocinadora de estos grupos. Otra infamia. No hay duda de que en Antioquia, y en todo el país, ha habido y hay una terrible penetración paramilitar. La justicia colombiana (la Corte Suprema y la Fiscalía) viene haciendo un trabajo extraordinario para tratar de desmontar la infiltración paramilitar en la política y en el Ejército; esta semana detuvieron a un senador antioqueño, por para-política, y a varios militares implicados en la masacre de San José de Apartadó. Pero de ahí a convertir en paracos a todos los que tengan una posición ideológica afín al gobierno o no afín a la extrema izquierda, el paso es muy grande y no se puede dar.
No hace mucho, a algunos escritores y periodistas, por el solo hecho de denunciar los crímenes de las Farc, se nos acusó de ser "para-intelectuales". Acusaciones así deberían dar risa, si no dieran miedo. Suficiente tenemos con estar en la mira de unos extremistas de derecha que ven guerrilleros en todo aquel que manifieste desacuerdos con el gobierno. Ahora tenemos que lidiar también con los que ven paramilitares en todo aquel que no jure fidelidad al proyecto político bolivariano. Vivimos una polarización espantosa, pero no nos podemos dejar arrastrar.
domingo 10 de febrero de 2008
La gran marcha
Fuente: semana.com.
Tres agudos observadores de lo que ocurre en el país hacen una radiografía de la histórica marcha del 4 de febrero.
La marcha del 'no más Farc' marcó un hito en Colombia. No fue una más de las 635 marchas que se han llevado a cabo en los últimos 16 años en distintas partes del país haciendo reclamos de paz. Sin ningún tipo de grupo organizado detrás se convirtió en la más grande concentración vista en la historia, por encima de otras ya legendarias protestas como la 'del silencio' de 1948, la por la paz de 1997, o la contra el secuestro de 1999.
¿Qué significado tiene en la historia del país? ¿Qué tanto le va a costar al Polo Democrático su actitud frente a ella? ¿Qué efecto tiene el que el partido de La U haya puesto a andar la maquinaria para facilitar una nueva reelección del presidente Uribe?
SEMANA invitó a conversar sobre el tema a tres personajes reconocidos por su agudeza: Antanas Mockus, ex alcalde de Bogotá y precursor de la cultura ciudadana; Luis Eduardo Garzón, también ex alcalde y "PhD en marchas", como él mismo se denomina, y Álvaro Delgado, destacado investigador de movimientos sociales.
El investigador de movimientos sociales en Colombia Álvaro Delgado dialoga con los ex alcaldes de Bogotá Luis Eduardo Garzón y Antanas Mockus. Los tres explican en la conversación en qué consiste la gran trascendencia histórica, cultural y política que tiene la marcha del pasado 4 de febrero
Álvaro Delgado: Quiero hablar de un antecedente importante de esta marcha. Yo nunca había visto que los trabajadores convoquen a una huelga y que sean los estudiantes quienes la hagan: eso pasó 10 días del año pasado en Bogotá (la marcha contra el alza de matrículas). La juventud había desaparecido del mapa político del país durante 40 años y sorpresivamente aparece el año pasado con semejante movilización en la calle, y no con aspiraciones subversivas, sino para defender los derechos de la universidad. Y lo mismo pasó con la marcha de este lunes: la juventud, ese sector de la sociedad que no está asociado a ningún partido, pero que tiene opinión sobre el país, se está mostrando. Hay una transformación en el carácter de la protesta. La protesta popular ya no tiene la base y el apoyo de una clase obrera que en un tiempo vimos como la vanguardia de un cambio revolucionario, ya se sabe que por ese lado no funciona.
Luis Eduardo Garzón: Los jóvenes hoy tienen un papel protagónico. Y no es sólo en Colombia. Lo demuestra lo que pasó en Venezuela con el referendo, en Chile con el TrasSantiago, y no olvidemos que la participación electoral de jóvenes en España hizo que Rodríguez Zapatero ganara la presidencia hace cuatro años. Hoy ellos no tienen código, se los están formando. No se mueven bajo el símbolo de Fidel Castro ni el de Mao ni el del Che Guevara, ni el de Hitler.
Antanas Mockus: El descubrimiento con esta marcha fue el poder de la acción ciudadana. Tal vez el mundo evoluciona cada vez más a acciones colectivas y esta es la más importante en mucho tiempo. Fue una mezcla de emociones en las que todos coincidimos y se pudo generar un sentimiento que las resumiera: no más Farc. ¿Cuáles de las emociones de la marcha del lunes se conservarán y repercutirán en acciones?
Álvaro Delgado: Yo no creo en la acción de la gente desorganizada. Si no hay organización de los protestantes, no llegarán a ningún lado. No veo un movimiento social en Colombia sin que tenga un lineamiento político o partidista. No veo a las multitudes haciendo los cambios en el país. Yo no sé cómo va a ser, pero no puede seguir siendo una cosa espontánea.
Antanas Mockus: Si hay éxito en las otras marchas (como la convocada para el 6 de marzo contra los paramilitares), en términos culturales hay una transformación. No es un proceso legislativo. Es una autoinstrucción de la ciudadanía. Las marchas pueden ayudar a construir reglas culturales afines al Derecho Internacional Humanitario (DIH). Lo que está en juego son los límites del conflicto: una regulación, no necesariamente jurídica, de hasta dónde llegamos. También está el peligro del decaimiento de las emociones y esa tendencia muy nuestra a la envidia. Tiene que haber honestidad intelectual para evitar que la indignación se nos suba a la cabeza.
Luis Eduardo Garzón: Cuantificar los resultados de la marcha a corto plazo puede ser muy difícil, pero se genera un cambio en la lógica cultural de la gente. Por ejemplo, las tragedias con cilindros y bombas de las Farc en Bojayá (Chocó) y en El Nogal (Bogotá) produjeron una reacción social muy complicada, una ola de opiniones colectivas que nos llevaron a entrar al tema del antiterrorismo en Colombia. Y ahora tenemos dos grandes movilizaciones en contra del secuestro, la de los diputados del año pasado y ésta del 4 de febrero. De tal manera que si en Colombia el secuestro se había legitimado como arma del conflicto y se había vuelto parte de nuestra cotidianidad, el gran cambio es desinstitucionalizar eso que culturalmente habíamos legitimado. La gran virtud que tiene la marcha es el empoderamiento del ciudadano.
Antanas Mockus: En el extremo optimista está la fórmula del rescate civil, que puede que no se logre organizar en la práctica, pero sí como modelo mental. Porque ahora estamos atrapados en un dilema falso que es solución militar o solución negociada. Pero hay una tercera opción: la sociedad friega y friega y se queja, pone lata, se sustrae, pone lata. Pero este rescate civil necesita nuevos episodios, nuevos mecanismos para continuar con las manifestaciones civiles. Por ejemplo, el gobernador de Cesar sacó un decreto que convoca a tres días de ayuno en esta misma línea.
Álvaro Delgado: Estoy de acuerdo con ustedes en que las Farc no se van a mover. Ellos siguen empeñados en que el factor militar es el que decide porque aún no están derrotados. A la gente se le olvida cómo viven quienes viven bajo las leyes de las Farc. No pueden tener celular, no pueden escuchar las emisoras de la Policía ni del Ejercito. Ellas tienen el criterio de que no necesitan, por ahora, hacer concesiones en el terreno político porque creen que en el terreno militar se van a decidir.
SEMANA ¿Cuánto le puede costar al Polo Democrático su actitud frente a la marcha?
Álvaro Delgado: El mayor error fue no haber participado en la marcha. Los actuales movimientos que se hicieron en la izquierda tuvieron apoyo en sectores de la población por su acción, no por sus programas revolucionarios. Los movimientos comunistas nacen en los años 30 por sus manifestaciones contra el hambre. Si no, nunca habrían aparecido. Después la izquierda no le pidió permiso a nadie para salir y marchar. Siempre ha sido incrustándose en la movilización social y no estigmatizándola. La peor cosa que le ha sucedido a la izquierda es que perdió la capacidad de movilizar. Perdió confianza en la gente. Pensaron que la marcha del 4 iba a ser una pichurria. Toda la esencia del problema del Polo es que ellos siguen en la tesis de que no apoyan la lucha armada, pero sí legitiman la insurgencia. Esa ambivalencia es horrible y los va a desbaratar.
Antanas Mockus: Existe una parte del Polo que sigue presa en estos discursos que de algún modo alcahuetean a las Farc. Con la marcha quedó claro que anti Farc no es sólo el uribismo y quedó claro que el Polo tiene sus discusiones internas.
Luis Eduardo Garzón: Yo prefiero ir a pelear con la estatua de Gonzalo Jiménez de Quesada, que con (el senador Jorge Enrique) Robledo. Este señor no reacciona. Me mamé de esas discusiones. En el Polo menospreciaron la marcha. No tuvieron claro que era una marcha donde la sociedad colombiana está condenando a las Farc. Condicionaron la marcha. Y eso no se condicionaba: se está o no se está en la marcha. El Polo no puede tener ambigüedades, porque éticamente, las Farc y el Polo son como el agua y el aceite. Nadie que esté luchando por la democracia puede respaldar el secuestro ni la extorsión, ni la guerra.
Álvaro Delgado: ¿Qué va a hacer el Polo ahora? Si esta marcha no provoca un debate en el seno de la izquierda, que es muy importante que se haga, es muy poco lo que se va a conseguir. Es insostenible que un movimiento que se dice democrático, que dice buscar soluciones pacíficas, al mismo tiempo admita que la guerra es legítima.
SEMANA ¿Creen que la propaganda inmediata a la marcha de la reelección de Uribe le puede hacer daño al significado de la marcha?
Luis Eduardo Garzón: El uribismo lo que hace es un manejo oportunista de la marcha. Que a tres días salgan a mover el referendo, claro que es oportunista. Pero es que ellos funcionan con la lógica tradicional de la política y no respetan las vocerías de ese tipo de marchas.
Antanas Mockus: Creo que los uribistas van a quedar como ingenuos que se amarran a una persona. La marcha representa un embrión de política pública: quien quiera que venga después tiene que decirle no al secuestro, tiene que decirle no a las Farc. Es un reconocimiento de que la continuidad no depende de una persona.
Luis Eduardo Garzón: Creo que el oportunismo político es un bumerán. Lo que han logrado (los uribistas) lo han hecho con profunda arrogancia y eso tiene un costo.Antanas Mockus: Retomo la importancia de las acciones colectivas. Pueden promover importantes cambios o pueden quedar truncadas si se quedan sólo en el calorcito de la acción colectiva. Me imagino un menú de temas colectivos desde el ayuno del gobernador de Cesar hasta recoger plata para que las mujeres de África no sufran ablación y así cada uno encuentra espacios de participación en procesos colectivos. Creo que en todo el mundo hay una cierta tendencia a replantear las organizaciones políticas como impulsoras de acciones colectivas que las desbordan. Las organizaciones pueden ser pequeñas, pero son capaces de convocar a la gente en tareas muy grandes.
Lucho Garzón: Es una transformación en las formas de relacionarse y comunicarse que están haciendo las nuevas tecnologías, a uno le tocó con megáfono y ahora no entendemos cómo funciona Facebook.
domingo 3 de febrero de 2008
No le marchamos a la guerra, ni al "partido de la guerra"
Fuente: Polodemocratico.net
Jueves 31 de enero de 2008
Por: Jaime Caycedo.
Los organizadores de la marcha del 4 de febrero levantan la ideología de la guerra. Cuando el conflicto se mira desde un solo ángulo y se convoca a confrontar a un solo actor se está invitando a tomar partido. El 4 de febrero se promueve el “partido de la guerra” en Colombia.
¿Qué hay detrás de tan original idea? En primer lugar, un anacronismo. Hoy las posibilidades de la paz no provienen de un triunfo militar sino de una solución política. Así lo ven los países amigos y la Comunidad internacional. Y así lo hemos planteado quienes hemos levantado la necesidad de tal salida política negociada, vía diálogo, reconocimiento y logro de un Tratado de paz.
En segundo lugar, una convocatoria perversa. No escapa entender, a los organizadores, qué camiseta recomiendan a otros ponerse. Saben a lo que están llamando. Invitan a la intensificación del conflicto. No les importa la situación, ni el intercambio humanitario ni la liberación de los cautivos. Se ponen bravos si alguien los contradice. Pero justifican las agresiones contra quienes piensan distinto. Por lo menos se deduce del actuar del ministro Holguín.
¿A quién beneficia el clima de guerra, la histeria belicista detrás del anti-farc? Únicamente a los promotores de un régimen autoritario, paramilitar y semifascista. Buscan forzar una falsa unidad nacional para atizar la guerra. ¿Y también encender un conflicto con Venezuela?
miércoles 30 de enero de 2008
El Polo no marchará
Fuente: Polo Democrático Alternativo
Martes 29 de enero de 2008
Ante la noticia inexacta aparecida en la edición de El Tiempo del día de hoy 29 de febrero titulada "El Polo decidió marchar" deseamos hacer la siguiente aclaración:
El POLO DEMOCRATICO ALTERNATIVO acordó por unanimidad convocar a una concentración para el día 4 de febrero en la Plaza de Bolívar a las 11 A.M., bajo las siguientes consignas: POR EL ACUERDO HUMANITARIO: NO A LA GUERRA, NO AL SECUESTRO. En dicha concentración participarán la CUT, la CGT, FECODE, otras organizaciones sindicales y sociales, el Alcalde Mayor de Bogotá Samuel Moreno Rojas y familiares de las víctimas.
Esta protesta se diferencia sustancialmente de la marcha convocada por Facebook, a la cual se han sumado, entre otros, los líderes del paramilitarismo y que ha sido absorbida publicitaria y políticamente por el gobierno de Álvaro Uribe Vélez cuyos postulados guerreristas no compartimos, por estar convencidos de que incitar al odio y azuzar la guerra, lejos de contribuir a la liberación de los secuestrados, les prolonga el cautiverio.
Carlos Gaviria Díaz
Presidente
Daniel García-Peña Jaramillo
Secretario General
POLO DEMOCRATICO ALTERNATIVO
sábado 26 de enero de 2008
Coronel colombiano que huyó a Venezuela con secretos militares está en circular roja de Interpol
Fuente: revista Cambio
EL TENIENTE CORONEL Carlos Alberto García Sierra, ex director de la Escuela de Comunicaciones del Ejército, es el único oficial de las Fuerzas Militares colombianas buscado en el mundo entero por la Policía Internacional, Interpol, mediante circular roja, reservada a delincuentes de alta peligrosidad. Desde 2004, a raíz de la pérdida de millonarios recursos reservados para la capacitación de operadores de sistemas y comunicaciones mediante un convenio con el Sena, García tiene orden de captura por los delitos de peculado, uso de documentos falsos y celebración ilegal de contratos.
Sin embargo, su caso está lejos de ser un asunto judicial de rutina y el rótulo de "Secreto" que durante los últimos cuatro años marcó su expediente, se rompió a raíz de la creciente tensión con el Gobierno venezolano. Según servicios de inteligencia, el oficial desapareció llevándose consigo documentos e información clave para la seguridad del Estado y las autoridades tienen información creíble según la cual García no sólo logró protección en Venezuela, sino que ahora trabaja como una especie de asesor de la Fuerza Armada de ese país por decisión del Gobierno de Hugo Chávez.
La información está respaldada por el testimonio de la abogada Martha Adriana Chacón, novia de un hermano del militar, quien declaró ante el juzgado 31 de Instrucción Penal Militar, que García cruzó la frontera en marzo de 2004 con su ayuda y el apoyo de dirigentes colombianos de oposición que lo pusieron en contacto con los servicios de inteligencia de Venezuela. "Forzada por circunstancias personales, yo misma ayudé a sacarlo y después de que guiada por mi conciencia denuncié lo que había ocurrido, tuve que esconderme en un sector deprimido de Pereira, porque sabía que me iban a matar", declaró la abogada ante la justicia castrense.
CAMBIO conoció además el testimonio de Lida Alexandra Quintero Cuevas, una joven ingeniera de sistemas que trabajaba para la Central de Inteligencia Técnica que dirigía el coronel García antes de asumir su cargo en la Escuela de Comunicaciones. Según Quintero, el oficial recabó sistemáticamente información clasificada y poco antes de su traslado le ordenó copiar las carpetas de los computadores y luego borrar las.
Una auditoría técnica hecha por orden judicial, sirvió para determinar que entre la información que García robó y llevó a Venezuela, están las fotografías y los archivos de voz digitalizados de los principales jefes de las Farc y el Eln, la ubicación de las unidades tácticas y operativas del Ejército colombiano y los planos de las instalaciones de la Central de Inteligencia Técnica del Ejército.
Más inquietante aún resultó la verificación que García también copió el sistema de inteligencia de alta movilidad e información relacionada con las operaciones de dos aviones plataforma que dependen de esa central, lo mismo que una copia completa del sistema completo de radiovolumetría, un complejo de 12 estaciones fijas usadas para la captación de emisiones radiales en Arauca, Guajira, Cauca, Córdoba, Santander, Tolima, Cundinamarca, Vichada y Guaviare. Para completar, el oficial tiene en su poder documentos sobre el funcionamiento de equipos tácticos de inteligencia, protocolos de claves de comunicación de equipos de seguridad de voz, coordenadas de las instalaciones fijas de comunicaciones, ubicación de repetidoras y localización de puestos de comunicaciones, como también mapas detallados de la red integrada y de microondas de las Fuerzas Militares. "Conocer los protocolos de comunicaciones permite oír libremente cualquiera de las conversaciones militares -le dijo a CAMBIO un experto-. Venezuela usa los mismo equipos y en consecuencia sus redes son compatibles con las nuestras".
Oficiales que conocieron bien a García, incluidos algunos compañeros de curso, le contaron a CAMBIO que en los últimos meses en la Central, García no pudo ocultar el resentimiento por los pobres resultados de las denuncias que había hecho en 2003 sobre posible corrupción en contratos por cerca de 15 millones de dólares para la compra de equipos de comunicaciones militares. Según esas fuentes, García asesoró al senador Gustavo Petro para un debate en el Congreso.
Entre las pruebas que el oficial le entregó a Petro figura una conversación en la que una persona le ofrece 700 millones de pesos al coronel Hugo Alberto Chacón Donoso -antecesor de García en la dirección de la Escuela de Comunicaciones del Ejército- a cambio de la adjudicación de un contrato. Pocos días después del debate, el coronel Chacón Donoso y otro coronel identificado como Álvaro Viveros Castellanos, implicado en las mismas denuncias, pidieron la baja del servicio activo pero aseguraron que la petición no tenía que ver con las denuncias.
En 2004, cuando la Justicia penal empezó a investigar a García en relación con el manejo de los recursos para la ejecución del convenio con el Sena, el oficial les aseguró a superiores y subalternos que el proceso en su contra era una revancha por sus denuncias. "El alto mando decidió castigar mi lealtad y quemarme como a un fusible", aseguró entonces.
Cuando su captura era inminente, el oficial huyó y optó por buscar refugio en Venezuela. De ahí la especial connotación que tiene el caso para la seguridad del Estado.
HABLA PETRO
Interrogado por CAMBIO sobre el caso del coronel Carlos Alberto García -prófugo de la Justicia- sobre quien pesan denuncias por robo de información clave para la seguridad nacional, el senador del Polo Democrático, Gustavo Pedro, respondió:
- "El coronel García es un hombre honesto que cometió el error de apoyarse en la oposición para denunciar corrupción en un contrato para la compra de equipos de comunicaciones para las Fuerzas Militares".
- "La investigación que le abrieron en ese momento y la orden de captura que hay en su contra son consecuencia de una venganza contra el oficial".
- "No creo que haya robado información de seguridad nacional y si así fuera los que se enteraron y no lo denunciaron en su momento son cómplices o encubridores".
- "No es cierto lo que asegura la abogada Martha Adriana Chacón: García ni me dijo que pensaba irse para Venezuela, ni me pidió ayuda para hacerlo"
viernes 25 de enero de 2008
No sumar más a la muerte
Por Gloria Cuartas. Fuente: polodemocratico.net
Lunes 21 de enero de 2008
Estados Unidos está jugando y muy bien aliado con Uribe, para acelerar el conflicto Venezuela - Colombia. Cuando existe una sociedad indolente y un gobierno deslegitimado como el actúal donde el narcotrafico y el crimen van de la mano para imponer un modelo económico y un pensamiento único, cuando la violencia y la degradación de la guerra no reconoce limites, un tercero puede levantar su voz humanitaria y hacer lo que sea para proteger la vida y buscar salidas políticas y negociadas a los conflictos.
Seguramente ni el tiempo, ni el tono fue lo mejor de Chávez, pero quién se opone cuando Uribe grita y respalda la guerra contra otros por ejmplo Irak?. Pero lo que es cierto es que es necesario abrir un debate Nacional, Latinoanericano, Europeo , en fin en todo lugar, sobre el conflicto Colombiano y Chávez lo abrió.
Hasta el 2002 había guerrilla o insurgencia, había conflicto en Colombia. Después como parte del " acuerdo para refundar la patria" la política Paramilitar con su representante Uribe, era necesario imponer un lenguaje y contenidos nuevos, uso nuevo del suelo Colombiano, entregar las reservas naturales de recursos, desarrollar una legislación que diera seguridad a los " empresarios" externos y mientras se profundiza la relación para-narcotrafico -política-. Se hace mas fuerte la voz contra la realidad de un conflicto en Colombiano.
La realidad de la situación de hombres y mujeres retenidos por las FARC-EP, la realidad de las cárceles en Colombia, de la violencia en todas sus formas, nos obliga a buscar salidas. El plan Patriota, su agresiva militarización de la vida civil, la llamada "seguridad Democrática" y las violaciones a los Derechos humanos y la BASE DE MANTA que seguramente sera el otro regalito o intercambio de favores con el Gobierno de los Estados Unidos. Esta base fuera de profundizar la presencia militar de Estados Unidos, la violacion a la soberania nacional, es fuente del trafico sexual al que someten las mujeres, como ya lo vivió Ecuador. Es una forma de impedir los procesos revolucionarios en América Latina, es la mejor forma de penetrar a Venezuela, esto solo para citar tres cositas.....
No vamos las Mujeres y Hombres que tenemos compromiso con la paz, a la marcha del 4.
No vamos a sumar a la muerte
No vamos a legitimar las voces que ocultan un conflicto.
Necesitamos unirnos en el Acuerdo humaniatrio que permita buscar lugares de encuentro entre el Gobierno y la Insurgencia.
Estos últimos años lo demuestran: más dinero para la guerra y más dolor en la población civil de lado y lado.
Las imagenes de los secuestrados NO permite autorizar el rescate militar. Necesitamos a una sola voz pedir su libertad y romper la indiferencia trabajando por la salida política al conflicto.
Gracias a Chávez y Piedad Córdoba es posible el debate por la vida y la libertad que hoy se siente en Colombia y la comunidad Internacional no puede ser indiferente.
Gracias a los paises amigos que insisten en la vida.
Gloria Cuartas
Colectivo Otra Colombia es Posible.

